Poema para quererme
Poema para quererme
En mi nombre
hay un fuego eterno.
No soy quien pasa,
me quedo atrapada en las miradas.
Diferente, sí,
como la cordillera blanca y negra
que no teme al sol,
que brilla en cada amanecer.
Cuando llego a Huaraz,
no piso tierra, piso memoria.
Cada calle me mira,
como si nunca me hubiera salido.
Metida en su agenda cultural
como si entrara a mi casa,
sin tocar la puerta,
el arte es familia.
Disfruto de los libros viejos,
de las polleras y sombreros
de los cantos en quechua,
de las danzas que cuentan historias
que no están en las noticias.
El poema es mi espejo,
una manera de abrazarme sin miedo.
Quererme es saber
que donde voy, llevo cultura.
Y eso me hace
distinta.
Y eso me hace Margot.

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