El obrero
"DÍA DEL TRABAJO" Todo fue nuestro, vinieron y nada es nuestro. El obrero, con manos de arcilla y sangre seca, edifica el templo del patrón, una casa con columnas de yeso para que el amo contemple el horizonte donde ya no está el hombre, sino la silueta de su espalda encorvada. Arma puentes, no para cruzar hacia la libertad, sino para que pasen de prisa los carruajes del oro, llenos de nuestra dicha arrebatada, de las semillas apropiadas, quitando el pan de sus hijos, por unos cuántos centavos. El barrio, esa piel sucia de la ciudad, es cubierto de hollín por las fábricas que él mismo edificó, allí donde el látigo, es horario y el sudor, es impuesto. Deposita el brillo del zapato ajeno, mientras que el suyo se deshace en el barro; tiende camas en las que no duerme, con sábanas de hilo blanco que le arrancan el sueño como quien ...