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Poema para quererme

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 Poema para quererme En mi nombre hay un fuego eterno. No soy quien pasa, me quedo atrapada en las miradas.  Diferente, sí, como la cordillera blanca y negra  que no teme al sol, que brilla en cada amanecer. Cuando llego a Huaraz, no piso tierra, piso memoria. Cada calle me mira, como si nunca me hubiera salido. Metida en su agenda cultural como si entrara a mi casa, sin tocar la puerta, el arte es familia. Disfruto de los libros viejos, de las polleras y sombreros de los cantos en quechua, de las danzas que cuentan historias que no están en las noticias. El poema es mi espejo, una manera de abrazarme sin miedo. Quererme es saber que donde voy, llevo cultura. Y eso me hace distinta. Y eso me hace Margot.

Mi esencia, mi palabra

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 MI ESENCIA, MI PALABRA  No deseo nombrarme, solo me conjuro. Soy quien camina con nieve en los ojos y en la lengua con volcanes.  Distinta, sí, es que no aprendí hacerme doble.  Vengo de las montañas que piensan, de los ríos que abrazan y tejen memoria, de Huaraz que me siente y suspira cada vez que mis plantas la tocan. Me baño en su agenda cultural, como si me lanzara al agua para salir como una palabra nueva. Adoro los libros con olor a abuela, al quechua enroscada en el viento, al que suelto, por sus dueños, las danzas con comunalidad, adoro, las polleras y sombreros  los cuentos que no entran a las vitrinas. Caminante archivo soy, ceremonia con zapatillas me siento. Soy mas por ti mi mayu, mi eclipse sentado, mi yanantin, mi chullan, mi tambor que mira en silencio. que enciende sin rozar sus manos, tú, enseñas sin palabras. Te amo sin futuro ni pasado: te amaré con mis códigos, como la piedra que se deja abrazar por la raíz, o la chispa que sin anunciarse ...

Solo una arroba de papa

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 Cuando la patria olvida  Mi madre, agobiada por la pobreza, no halló más consuelo que entregar al hijo de sus entrañas en el regazo de un vientre vacío, a cambio de una arroba de papas. No fue nido vacío en primavera lo que obligó a mi madre,  fue hambre. No fue abandono, fue desesperación en un país donde nacer pobre es crimen sin castigo. Fui pastor en pampas sin pasto, cerros sin llovizna, oscuros sin pan cubierto de mugre, mi piel desgarrada  por el dolor por las piedras que quitaron la mugre  mientras el Estado miraba hacia otro lado. Con piedras en los bolsillos soplando el ladrido de los perros con aguas calladas de mis párpados, para entender que mi madre lloraba, no por dejarme, sino por no tener cómo calmar mi llanto de hambre y sed. fui mirando el horizonte, sin hallar mi casa, con el perfume de tierras que dejó como huella  seguí el polvoriento deseo de abrazarla. Cuando mi madre cruzó los sauces, abrazo al hijo del alba, n no brotó grano en mi...

A mi sol, mi Pacha y el agua

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 Al Sol,  a la Pacha, al Aire y al agua.  Sin tus decires no quiero vivir, no como un pájaro sin vértigo, ni como un relámpago en la carcel, o como la boca que sin eco te nombra. Agradezco a la Madre Tierra, por tejer tu cuerpo con puntos en secreto: con raíces del rayo y helechos lunares. por ponerte la piel como arcilla que no olvida el fuego, que reconoce a mi sombra, dormido en tu costado como el nevado, que acaricia la vientre del río.  Agradezco al agua, que te recorre cual poema de Oquendo, en 5 metros surrealistas,  que vive en ti con el pulso de la tierra,  que te hizo 75% líquida, Con suspiro del glaciar enamorado. que bebí de ti como, si  bebiera una constelación derretida en el milagro infante.  . Agradezco al aire, que baila en tus oídos como el sonido del violín sin cuerdas, Bocalizando mi nombre como el polvo de una estrella caída. Eres mi agitación con alas:  que mis intentos por olvidarte, son monedas que vuelan.  Agrade...

El obrero

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 "DÍA DEL TRABAJO"  Todo fue nuestro, vinieron y nada es nuestro.  El obrero,  con manos de arcilla y sangre seca,  edifica el templo del patrón, una casa con columnas de yeso  para que el amo contemple el horizonte  donde ya no está el hombre,  sino la silueta de su espalda encorvada.  Arma puentes,  no para cruzar hacia la libertad,  sino para que pasen de prisa los carruajes del oro,  llenos de nuestra dicha arrebatada,  de las semillas apropiadas,  quitando  el pan de sus hijos, por unos cuántos centavos.  El barrio,  esa piel sucia de la ciudad,  es cubierto de hollín por las fábricas  que él mismo edificó,  allí donde el látigo, es horario  y el sudor, es impuesto.  Deposita el brillo del zapato ajeno,  mientras que el suyo se deshace en el barro;  tiende camas en las que no duerme,  con sábanas de hilo blanco  que le arrancan el sueño  como quien ...

Huaraz, un canto de luto y renacimiento

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 "Huaraz, un canto de luto y renacimiento" En la garganta del cristalino Casca, el canto de la tierra se quebró, dos luceros cayeron sin previo aviso y el barro levantó su puño hacia el cielo. No fue solo Independencia, no fue solo Huaraz, fue toda Áncash la que se desangró en el cauce. La montaña, vieja madre silenciosa, se rompió de pena y el agua— memoria líquida de los Andes— arrasó con nombres, con casas, con sueños aún ardientes. ¿Dónde estaban los centinelas del riesgo? ¿Dónde estaba la voz que advierte antes de que el eco de la tragedia retumbe como una campana de muerte? Los cerros lloran sus grietas, la quebrada Llaça aún gime, y la alerta no descansa, como una madre que vela por su hijo perdido en la noche. "Aunque la tierra haya llorado, Huaraz se alza —porque de las grietas del dolor, brota siempre la fuerza de un pueblo que no olvida y nunca se rinde." Margot Camones Maguiña. Abril, 2025. Perú.

Sin destino

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 SIN DESTINO   Cuando cruzo tu umbral, mi corazón se encoge, tú, hijo de Dios, yo, semilla de la Pachamama. Tus caminos, asfaltados y rectos, los míos, senderos de tierra y piedra, tú, en templos de concreto, yo, en montañas sagradas. Tu alimento, procesado y empaquetado, el mío, fruto de la chacra y el esfuerzo, tú, con manjares de ciudad, yo, con la quinua y el maíz. Tu agua, clorada y sin espíritu, la mía, de manantiales y puquiales, tú, con vasos de cristal, yo, con mates de barro. Tu sol, oculto tras edificios, el mío, abrazando la tierra, tú, con luces artificiales, yo, con el fuego del Inti. Tu fe, en cielos lejanos, la mía, en la tierra que piso, tú, con rezos aprendidos, yo, con cantos a la Madre. No coincidimos, porque tú eres hijo de Dios, y yo, hijo de la Pachamama. tu sol se apaga, tu aire destruye, Cosmoconvivencia soy, tú, cosmovisión. Mientras tú observas el cielo, yo habito la tierra. Tú defines, yo siento; tú estructuras, yo fluyo. En tu visión, el unive...