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El obrero

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 "DÍA DEL TRABAJO"  Todo fue nuestro, vinieron y nada es nuestro.  El obrero,  con manos de arcilla y sangre seca,  edifica el templo del patrón, una casa con columnas de yeso  para que el amo contemple el horizonte  donde ya no está el hombre,  sino la silueta de su espalda encorvada.  Arma puentes,  no para cruzar hacia la libertad,  sino para que pasen de prisa los carruajes del oro,  llenos de nuestra dicha arrebatada,  de las semillas apropiadas,  quitando  el pan de sus hijos, por unos cuántos centavos.  El barrio,  esa piel sucia de la ciudad,  es cubierto de hollín por las fábricas  que él mismo edificó,  allí donde el látigo, es horario  y el sudor, es impuesto.  Deposita el brillo del zapato ajeno,  mientras que el suyo se deshace en el barro;  tiende camas en las que no duerme,  con sábanas de hilo blanco  que le arrancan el sueño  como quien ...

Huaraz, un canto de luto y renacimiento

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 "Huaraz, un canto de luto y renacimiento" En la garganta del cristalino Casca, el canto de la tierra se quebró, dos luceros cayeron sin previo aviso y el barro levantó su puño hacia el cielo. No fue solo Independencia, no fue solo Huaraz, fue toda Áncash la que se desangró en el cauce. La montaña, vieja madre silenciosa, se rompió de pena y el agua— memoria líquida de los Andes— arrasó con nombres, con casas, con sueños aún ardientes. ¿Dónde estaban los centinelas del riesgo? ¿Dónde estaba la voz que advierte antes de que el eco de la tragedia retumbe como una campana de muerte? Los cerros lloran sus grietas, la quebrada Llaça aún gime, y la alerta no descansa, como una madre que vela por su hijo perdido en la noche. "Aunque la tierra haya llorado, Huaraz se alza —porque de las grietas del dolor, brota siempre la fuerza de un pueblo que no olvida y nunca se rinde." Margot Camones Maguiña. Abril, 2025. Perú.

Sin destino

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 SIN DESTINO   Cuando cruzo tu umbral, mi corazón se encoge, tú, hijo de Dios, yo, semilla de la Pachamama. Tus caminos, asfaltados y rectos, los míos, senderos de tierra y piedra, tú, en templos de concreto, yo, en montañas sagradas. Tu alimento, procesado y empaquetado, el mío, fruto de la chacra y el esfuerzo, tú, con manjares de ciudad, yo, con la quinua y el maíz. Tu agua, clorada y sin espíritu, la mía, de manantiales y puquiales, tú, con vasos de cristal, yo, con mates de barro. Tu sol, oculto tras edificios, el mío, abrazando la tierra, tú, con luces artificiales, yo, con el fuego del Inti. Tu fe, en cielos lejanos, la mía, en la tierra que piso, tú, con rezos aprendidos, yo, con cantos a la Madre. No coincidimos, porque tú eres hijo de Dios, y yo, hijo de la Pachamama. tu sol se apaga, tu aire destruye, Cosmoconvivencia soy, tú, cosmovisión. Mientras tú observas el cielo, yo habito la tierra. Tú defines, yo siento; tú estructuras, yo fluyo. En tu visión, el unive...

Para mí raíz, Breyner

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 Para mi Breyner Ramírez No tengo en las manos tesoros dorados, pero guardo sentimientos más grandes que el oro, la fuerza del Huascarán en mi pecho para luchar por tus sueños, mi niño amado. Tengo el brillo esmeralda de Llanganuco reflejado en cada esperanza que te guardo. Te doy mi amor eterno, mi tiempo, mi risa para avivar la tuya, mi vida para verte florecer. Llegaste a mí como el sol a la Madre Tierra, como el agua que se funde con el mar, como mariposa que besa las flores. Soy tuya como tú eres mío. Andamos este camino con la luz de la inteligencia, aprendiendo los retos que la vida nos pone en el alma. Amor —no hay otra palabra más fiel— eres mi inspiración perfecta, el pulso que da ritmo a mi existir. Tu alegría es mi aliento, tu sendero, mi orgullo, tu distancia, mi nostalgia, tu esencia, mi victoria. Entre penas y gozos tejimos nuestro lazo: hemos llorado, nos hemos desesperado, y caído al abismo… Pero, como el ave fénix, renacimos en risa, y vencimos. Te amo por siempre...

Amor del viento

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 Viento que Ama Vive, pero no como quien respira, sino como quien incendia un bosque en su pecho para que nazca un jardín de luciérnagas. Sueña no con los ojos cerrados, sino con las manos abiertas al vértigo. Ama, aunque el amor se disuelva como tinta en un océano que no reconoce su nombre. Si has de amar mil veces, hazlo como quien reescribe el universo con tinta de cometa y latido de reloj roto. Ama incluso al amor que se disfraza de espejismo, porque en su reflejo habita el temblor de lo eternamente efímero. La luna —esa gran pupila de mármol— vigila las danzas del insomnio, mientras las estrellas siembran secretos en los bolsillos del cielo. El sol, viejo amante de la distancia, acaricia el mundo con labios de fuego y manos hechas de esperanza. Cuando cae el telón del día, la neblina, actriz de máscaras infinitas, nos enseña a caminar con los ojos del alma. La lluvia —carta sin remitente— cae para que recordemos la sed que somos. Con ella, la piel pide abrigo, el corazón exige...

No me ames corazón.

 NO ME AMES CORAZÓN                                                    Por Margot Camones No te enamores de mí  romperé tu corazón  no me entregues tu razón  seré siempre tu verdugo en mí No me ames  no he nacido para dar amor  no me abraces con ilusión  no me ames  sonará la tristeza del tambor dejaré en mil pedazos tu razón  No me beses  no me acaricies me buscarás  y no estaré allí  soy libre como la paloma Vuelo como la mariposa No te enamores de mí  allí no estaré  esta infancia triste perversa no me permite  entregarte un amor de verdad No me digas que soy el agua  no quiero parecer tu luz no quiere ser el camino no me ames corazón  pronto te destrozaré  Seré el eco de ultratumba en tu dolor de perderme llorarás y seguiré este camino  no lo hago en mi razón...

Tus ojos de cristal

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 Tus ojos                              Una poeta de caminos y silencios Tus ojos guardan cristal, dicen que fulguran como el Huascarán, y aunque el Huascarán es sagrado, tus pupilas mienten en su fulgor helado. Son dos faroles engañosos tras la ventana de tu rostro, que no miran a quien siembra, sino a jardines ajenos, donde dejan su miel, como abejas errantes, infieles al panal. La dulzura de tus labios, cuando besan otras puertas del alma, se vuelve hiel sin raíz, verde en el trigal, amarga como sombra en la boca del sol. como la flor que habla en la boca de los suspiros.  Tus ñawis son capulíes maduros: brillan para el robo, pero sangran amargura cuando se muerden sin permiso, dulces por fuera, verdes aún por dentro. Dicen que tus ojos son como el Alpamayo, el nevado más bello, como un espejito de Chiquián reflejando pureza... pero detrás de esa sonrisa blanca escondes tormentas que ciegan. Si otros ...