Solo una arroba de papa
Cuando la patria olvida Mi madre, agobiada por la pobreza, no halló más consuelo que entregar al hijo de sus entrañas en el regazo de un vientre vacío, a cambio de una arroba de papas. No fue nido vacío en primavera lo que obligó a mi madre, fue hambre. No fue abandono, fue desesperación en un país donde nacer pobre es crimen sin castigo. Fui pastor en pampas sin pasto, cerros sin llovizna, oscuros sin pan cubierto de mugre, mi piel desgarrada por el dolor por las piedras que quitaron la mugre mientras el Estado miraba hacia otro lado. Con piedras en los bolsillos soplando el ladrido de los perros con aguas calladas de mis párpados, para entender que mi madre lloraba, no por dejarme, sino por no tener cómo calmar mi llanto de hambre y sed. fui mirando el horizonte, sin hallar mi casa, con el perfume de tierras que dejó como huella seguí el polvoriento deseo de abrazarla. Cuando mi madre cruzó los sauces, abrazo al hijo del alba, n no brotó grano en mi...